Un Momentito con Miguel.


 Autor Miguel De Jesús Locutor y Abogado Dominicano.

 Fue una de las primeras personas que vi cuando mi mente comenzaba a guardar recuerdos, aprendí a quererlo y decirle papá.


Él asumió ese papel de tal manera que aun a mi edad en la frontera de los 50 años, siempre me traía zapatos, camisas, pantalones y chaquetas.

 Constantemente me llamaba desde Nueva York tan solo para saber cómo estaba o pelearme por algo que no consideraba estaba bien y cuando venía de vacaciones o diligencias yo era la primera persona que lo sabia.

Le dije hace dos años que le escribiría un gran articulo y su reacción fue “coñoooooo piti (como me decía) de mi ahora no, cuando inauguremos el Monumento a los héroes de la Provincia Valverde quiero que te botes, asi que guarda esas ideas y sorpréndeme, maldito negro”.

Hoy el sorprendido fui yo, Púes la muerte lo arropó con su sábana blanca sin concluir tan bella obra. En la brevedad de su combate desde las trincheras de la vida, siempre luchó por los mejores intereses de su Patria, de la que estoy seguro amó hasta su último suspiro.

En la Catedral de la Santa Cruz de Mao, vimos a la señora Leonor Santana entre lágrimas escuchar con atención las palabras que retrataban de cuerpo entero a su esposo fallecido, pronunciadas por su amigo de infancia Fernando Ferreira.

Al salir nos fuimos con las cenizas al Monumento en construcción, allí la Maestra de varias generaciones y Presidenta del Comité de Historia de Mao, Inc. 

Lavinia Del Villar, leyó un escrito vestido con la sensibilidad del intelectual maeño residente en los Estados Unidos de Norteamérica Isaias Medina Ferreira. 

Al final, Fernando Ferrería levantó su voz para comprometernos a trabajar para hacer realidad el sueño de nuestro padre, y dijo a todo pulmón en medio del minuto de aplausos que pidió, “el Monumento va”.

De ahí partimos al cementerio viejo, abrazados por el Sol y acariciados por el silencio.

Uno de sus hijos, Alejandro Santana quería que yo hablara en nombre de la familia antes de que depositaran las cenizas al lado de su madre, y lo hice.

 Hablé de un hombre sin derrotas solo de triunfos, profesional de la agronomía, deportista y lleno de amor para dar a todos sin distinción.

Levantó con dignidad nuestra bandera en playas extranjeras, sus manos fueron formadoras de hijos que al recibir en vida, de él, su mejor herencia, la de la honestidad, hoy son hombres y mujeres de bien.


Y ahora pienso lo irónica que es la vida, cada semana me criticaba mi artículo y nunca estaba conforme con mis escritos, hoy que se lo dedico, él no podrá sugerir ni opinar porque de Ramón Santana, entre recuerdos envueltos con sus cenizas lo despedimos para siempre.