Centenares, de amigos fanáticos y familiares, despiden a Mickey Mena, el hombre humilde y amigo de todos.



Teofilo los Santos, un humilde oyente del programa radial “Beisboldatos”, estuvo en la capilla B de la Funeraria Blandino para darle el último adiós a José (Mickey) Mena, fallecido el martes a causa de leucemia.Como de los Santos, es muy probable que otros seguidores o fanáticos comunes hayan asistido al velatorio de don Mickey, un claro indicio de la alta trascendencia que tuvo en la crónica deportiva dominicana.

 Visiblemente de origen humilde, Teófilo, sin ser familiar, cronista o una personalidad del deporte quisqueyano, se mostró apenado por el fallecimiento del autor de la columna “Beisboldatos”. “Era un hombre sencillo, cuando uno lo paraba en la calle te respondía cualquier pregunta que uno le hiciera, él se la respondía”, dijo el hombre, cachucha en manos y vestido con jeans azules y t-shirt verde. “Siempre estaba alegre, nunca estaba guapo, por eso estoy aquí, cumpliendo con él y con su familia”.

 Por la citada funeraria desfilaron familiares, amigos, colegas, militares, dirigentes deportivos y personalidades de la vida política y social del país. Todos quisieron despedir al que fue uno de los mejores cronistas especializados en béisbol, que se caracterizó por llevar una relación armoniosa con todos sus pares.

 El cuerpo sin vida de Mena estará expuesto hasta las 10:00 de la mañana de hoy, hora cuando se tiene previsto darle cristiana sepultura en el Parque Cementerio Puerta del Cielo.

 Su viuda, Digna Peguero, y sus hijos José Antonio, Ricardo, Isabel y Laura, más un nutrido grupo de familiares recibían sin cesar el pésame del mar de gente que acudió a las honras fúnebres. “Fue un hombre demasiado bueno que sembró lo que estamos viendo, aunque sea en un momento tan difícil para mí y para toda la familia”, dijo su hijo José Antonio, también cronista deportivo, al momento de agradecer a aquellos que han expresado apoyo por la muerte de su padre. “Fue un hombre amigo de los amigos, solidario, cariñoso, un excelente padre y un gran esposo por más de 46 años con mi madre. Me siento orgulloso del padre que Dios me dio, yo creo que él está sentado en el cielo con papá Dios hablando de béisbol, que era lo que le apasionaba”.(el caribe)