Los pilotos fugados, vivían como dos pacha, en un apartamento de lujos en bávaro



Florentino Durán / Juan B. Rodríguez.

Bávaro, La Altagracia. Los dos pilotos franceses que huyeron del país, estando condenados a 20 años por narcotráfico, fueron vistos por última vez hace tres meses cuando entregaron el apartamento donde residían, bajo “prisión domiciliaria”, en el residencial Los Corales, en una zona de El Cortecito, de Bávaro.

Pascal Fauret y Bruno Odos mantenían un bajo perfil, se movían con la misma ropa por el lugar y permanecían la mayor parte del tiempo en el restaurante Sole, cercano a la playa, conectados por Internet, con una laptop.
Ambos no llamaban la atención en lo más mínimo y aunque alquilaron hace cerca de un año, el apartamento D-2 en el segundo nivel del residencial Las Terrazas, se mudaron y luego regresaron, dado que no le gustaba donde se fueron y hace algo más de tres meses, lo entregaron.
El apartamento donde residían se alquiló por 1,200 dólares mensuales e incluía la energía eléctrica, televisión por cable, muebles, cama y cocina.
La limpieza y alimentación corría por su cuenta y se fueron sin deberle dinero a los propietarios. Los pilotos franceses se movían por la urbanización Los Corales, a 200 metros de la playa de El Cortecito, de la que eran asiduos visitantes.
Los vecinos del lugar, que cuenta con 44 apartamentos, prefirieron no dar su identidad; sin embargo, señalaron que fueron los primeros sorprendidos al ver la primera plana de LISTÍN DIARIO con la fotografía en una lancha de Pascal Fauret y Bruno Odos, quienes no tenían aspecto de protagonizar el escándalo que ha provocado su fuga del país. A pesar de que quienes viven en el residencial tienen acceso a una piscina y el restaurante Balicana, los pilotos no frecuentaban el lugar, aunque eran conocidos por el personal que labora incluido los de mantenimiento.
Los dos pilotos no quedaron con cuentas pendientes y entregaron el apartamento saldado al igual que donde solían almorzar y reunierse con compatriotas y conocidos.

Los pilotos se mudaron del lugar tan pronto recibieron la condena de 20 años, que luego incluyó el arresto domiciliario, y que facilitó su fuga del país.