PN, en estos momentos como el chicle, de boca en boca, después de faltas graves a sus normas, por parte de sus miembros.




por: Juan Eduardo Thomas

Santo Domingo. El centro de atención permanente que parece ser la Policía Nacional en estos días solo responde a una larguísima acumulación de fallas que comienzan con la frecuente participación de sus miembros en actos delictivos, continúa con la insubordinación de sus agentes, y llega hasta la ausencia de la tan esperada reforma policial, que comenzaría con la aprobación de una nueva Ley Orgánica y la necesidad de un reglamento disciplinario actualizado.

Los escándalos de las últimas semanas, en los que un raso denunciaba en un video por redes sociales las calamidades del oficio policial y, el más reciente, el caso de un coronel que enfrenta públicamente a un general “por querer ponerlo en retiro”, completan los que, probablemente, sean los cuatro meses más estridentes en la historia reciente de la institución.
Las fallas se han acumulado: aún cursa en el Congreso Nacional el proyecto de Ley Orgánica de la Policía Nacional, el comienzo de la esperada reforma policial. Se trata de un proyecto legislativo que sustituiría a las leyes vigentes 96-04 y a la 5230 de 1959, y que además aportaría el articulado sobre la disciplina en la institución, todavía en pendiente a pesar de las ordenanzas de los artículos 68 y 136 de la 96-04.
Y se les suma el desconcierto de las calles, la sensación de que la criminalidad vencía a las autoridades y que puso fin a la gestión de Manuel Castro Castillo a comienzos de agosto, luego de espectaculares asaltos a bancos y a ciudadanos, lejos de todo lo que se conocía hasta el momento.
Los dos últimos escándalos suponen la continuación en el quiebre de la autoridad de mando y en la disciplina de la institución, que comenzó cuando un grupo de miembros protestó frente al despacho del jefe policial de entonces, el mayor general Manuel Castro Castillo, por la manera de realizar los ascensos.
Entonces se agrega la pérdida de confianza de la ciudadanía, justificada en los cerca de 30 agentes que se involucraron en hechos delictivos entre julio y agosto, según recogen publicaciones de medios de comunicación, y en la denuncia de la fiscal del Distrito Nacional, Yeni Berenice Reynoso, de que en 90 por ciento de los crímenes que se cometen en el país están involucrados agentes de la Policía.
“La Policía Nacional está podrida de los pies a la cabeza”. La frase le corresponde al diputado Elpidio Báez, vocero del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), organización gobernante desde el año 2004.
Ayer, el jefe de la Policía Nacional salió al frente de la situación al indicar que en la institución no se ha perdido ni el respeto ni la disciplina, el principal planteamiento que ha surgido con los más recientes escándalos que envuelven a la institución que dirige.
El general Nelson Peguero Paredes señaló que el Consejo Superior Policial decidió separar de la institución del orden al coronel Santos Aquino, acusado de tener un expediente de poco más de 10 faltas graves en su historial policial. Esa decisión queda ahora en manos del Poder Ejecutivo. 
La institución también ha visto, cómo un grupo de pasados miembros ha pedido al jefe policial saliente rendir cuentas sobre las ejecuciones administrativas que tuvo su gestión al frente de la Policía Nacional.
El otro escándalo, el del raso Daurin Muñoz, aún espera por la sanción que llegaría luego de una investigación de oficiales de la Policía, según señaló en su momento el vocero de la institución, Máximo Báez Aybar.
Normas disciplinarias
Ley 5230 versa sobre las sanciones ante faltas disciplinarias cometidas por los miembros de la Policía Nacional. Tiene fecha del 9 de octubre de 1959 y aún está vigente.
Su primer artículo señala que las faltas disciplinarias cometidas por miembros de la Policía Nacional serían sancionadas por los oficiales comandantes de Departamentos, de Compañías o de Destacamento de la Policía Nacional, o por los superiores a estos.
En su artículo cuatro se indica que las penas para las faltas disciplinarias, cuando sean cometidas por oficiales de la Policía Nacional serán la amonestación en privado; el arresto por un período hasta de diez días, que se cumplirá en el lugar o recinto policial que determine la autoridad que impusiere la pena, o la supervisión de funciones hasta por treinta días.
La Ley 96-04
Cuenta su artículo 27, en los principios básicos de actuación de los miembros de la Policía, a la acción y eficacia de los miembros de la Policía Nacional, adecuándose a algunos principios básicos como la Jerarquía y Subordinación. El articulado 65 versa sobre las sanciones disciplinarias, e indica que los miembros de la Policía estarán sujetos, según la gravedad de la falta incurrida, a las sanciones disciplinarias siguientes: Amonestación verbal, escrita; arresto por un máximo de hasta treinta días; suspensión de funciones sin pérdida de sueldo; la degradación y la separación definitiva de sus filas.
Con el artículo 68 se indica que el reglamento disciplinario de la institución establecerá la sanción por la violación de los principios básicos de actuación que se establecen en esa Ley, “y de aquellos propios de una institución como la policial, estructurada, jerarquizada y disciplinada”.
Con el artículo 136 se indica que el Presidente de la República dictará los reglamentos que sean necesarios para la ejecución o aplicación de la presente ley.
Reglamento de aplicación
El reglamento de aplicación de la Ley 96-04 dice que todas las violaciones al orden disciplinario de la Policía Nacional, las acciones y pormenores del servicio, deben informarse por escrito, siguiendo el ordenamiento regular de la cadena de mando. Según la premura, los informes se dividen en preliminar o definitivo, y por grado de privacidad en secreto o confidencial y abierto. “Cuando la urgencia lo amerite la situacion se informará de forma verbal y se considerará un informe preliminar”, señala.
En su artículo 43 dice que la inspectoría general investigará todas las violaciones por acción u omisión al ordenamiento legal y disciplinario dentro de la PN.
Perfil del general Eduardo Alberto Then
El decreto 453-10 puso en retiro al general Eduardo Alberto Then, junto a otro grupo de oficiales superiores por antigüedad en el servicio. La disposición fue firmada el 16 de agosto de ese año por el entonces presidente Leonel Fernández.
El general Then recurrió la decisión con un recurso de amparo y encontró ganancia en la segunda sala del Tribunal Superior Administrativo el 19 de febrero de 2014. Entonces la Policía Nacional le pidió al Tribunal Constitucional detener la ejecución de la Sentencia 066-2014, encontrándose con el rechazo de los magistrados.
El TC ordenó dar cumplimiento a la Resolución Res-Pol-120-10, del 3 de diciembre de 2010, emitida por el Ministerio de Interior y Policía, y en la que se ordena reintegrar a la Policía Nacional al general de Eduardo Alberto Then. La resolución señala que fue puesto en retiro en violación a los artículos 6, 39, 62, 145 y 256 de la Constitución de la República, y del 9 y 96 de la Ley de la Policía Nacional.
El 7 de febrero de 2015 figura entre las nuevas designaciones del mayor
El 7 de agosto de 2015 fue designado como encargado de la Dirección Regional Cibao Central, un cargo que ya había ocupado en la gestión de Rafael Guillermo Guzmán Fermín.
Actuaciones anteriores
El 6 de febrero de 2007 el entonces jefe de la Policía Nacional, Bernardo Santana Páez, designó al coronel Eduardo Alberto Then en sustitución del también coronel José Delio Mora Reynoso, que había sido trasladado a La Vega. general Manuel Castro Castillo, nombrándolo como nuevo director Regional Sureste, con asiento en San Pedro de Macorís.

LA PROPUESTA DE FRANKLIN ALMEYDA
 El entonces ministro de Interior y Policía, Franklin Almeyda Rancier, recomendó en Puerto Plata disminuir la cantidad de generales en un acto de entrega de cuatro camionetas nuevas a la Dirección Regional Norte, momento que aprovechó para elogiar al comandante de la regional, el general Then, diciendo que había realizado “un trabajo excepcional en el combate a la delincuencia”. “Ojalá tuviéramos muchos generales como él en la Policía”, señaló el entonces ministro.
Para el 18 febrero de 2010, el cabildo de Puerto Plata reconoció la labor realizada por el general Eduardo Alberto Then, entonces jefe de la Dirección Central Cibao de la Policía Nacional, durante las dos ocasiones que estuvo al frente de la comandancia policial de Puerto Plata.