Hoy día de regocijo municipal en Mao, se conmemora la batalla de la barranquita, dichosos ellos que murieron libres.

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BATALLA DE LA BARRANQUITA, el 3 de Julio de 1916, uno de Los más memorables eventos históricos de nuestra nación.

El Noroeste, una vez más se vistió de gloria al enfrentar a las tropas de ocupación del 1916. El ejército norteamericano tomó militarmente a la República Dominicana, para según ellos “restablecer el orden”, desembarcando por Santo Domingo el 15 de mayo y 1º. de junio por Montecristi y Puerto Plata.

El Coronel Joseph Pendleton llegó a la ciudad del Morro acompañado de 700 infantes que fueron traídos en los buques “Panther” y “Lampson”, donde permanecería hasta el 26 de junio, día que iniciarían la marcha hacia Santiago.

En el poblado de Santa Cruz de Mao, un grupo de soldados y voluntarios se preparaban para esperar el invasor.

El General Carlos Daniel, encargado de Armas sería la cabeza responsable.

El grupo estaba integrado, además, por el cabo del Ejercito (Guardia Republicana) Máximo Muñoz, Demetrio Frías (responsable de llevar y traer la Bandera Nacional), el Capitán Máximo Cabral (se integró al grupo al llegar desde Santo Domingo, pues, prestaba servicios en la Fortaleza Ozama), Magdaleno Zapata, Belarminio y Luis Rodríguez (primos hermanos), Luis Disla, Juan Infante, Isaías Gutierrez con sus sobrinos Lucas Evangelista, Francisco, Bernardo y Manuel (todos éstos de Guayacanes), Antonio Locano.

Agustín Cabral y el también luchador de la Restauración de la República el Octogenario Francisco (Pancho) Peña, entre otros.

Los dominicanos eran alrededor de 80, esperaron en el conocido cerro de la Barranquita (próximo a Guayacanes) hasta la llegada del enemigo el 3 de julio.

Al salir de Montecristi, las fuerzas estadounidenses salieron más reforzadas, pues, a los 700 hombres se les unieron otros más que llegaron en el buque “Hancok” el 21 de junio de este 1916.

Entre el 25 de junio (día de la salida desde Montecristi) hasta el 3 de julio (día del encuentro militar más importante en la Barranquita) se dieron diversos choques armados entre las fuerzas invasoras y patriotas dominicanos.

Pendleton recorrió la ruta con 24 oficiales y 837 soldados, Delante venía una Guardia de Avance de infantes de marina montados a caballos, seguido de un cuerpo principal formado en infantería y artillería, un hospital móvil y tren de provisiones, 24 carretas de mulas, 7 camiones, 2 carretas con agua, un vagón de agua, un tractor arrastrando 4 asas remolques y once automóviles turísticos marca Ford. Las armas de las fuerzas enemigas eran cañones de artillería, rifles modelos “springfield”, ametralladoras de las tipo “Colf” y “Benet-Merciersal” y pistolas “Colt”, entre otras.

En las cercanías de Villa Sinda (a unos 32 KMS de Montecristi) un grupo de dominicanos atacó en la noche a uno de los camiones que salió en procura de agua, saliendo herido un cabo norteamericano.

 Más adelante, el 27 de junio, nuestros patriotas detuvieron al ejército invasor por alrededor de una hora en el combate denominado “Las Trincheras”, esto es, en los alrededores de Villa Vázquez.

Aquí, las fuentes americanas afirman haber perdido uno de sus hombre y 4 resultaron heridos. Ellos mismos señalan que 4 dominicanos aparecieron muertos en los alrededores de la contienda.

En la Barranquita, próximo a Mao y a Guayacanes, el Comandante Carlos Daniel había hecho construir 3 largas trinchetas sobre el cerro y en medio del camino hizo atravesar una gigante baitoa; a la entrada del lugar, en el mismo camino real, colocó 10 barriles de abeja de cada lado del camino. Sus 80 hombres los distribuyó en un área aproximada de 500 m2 en pequeños grupos de 8 y 10, cada uno dirigido por sus hombres de más confianza.

Desiderio Arias, quien era el Ministro de Guerra (lo que hoy es el Secretario de Estado de Las Fuerzas Armadas) había abandonado a Santo Domingo desde Santiago envió un telegrama a Carlos Daniel de que no debía resistir a las fuerzas de ocupación. Este, realmente llegó tarde, pues, en la mañana del 3 de julio se desarrollaba el fiero combate.

Según las fuentes oficiales norteamericanas, en la Barranquita murió uno de sus soldados y 10 resultaron heridos; y por los patriotas dominicanos 27 perdieron la vida y 5 quedaron prisioneros en las manos de la Infantería de Marina.

El representante norteamericano en nuestro país en esa época, dice en su obra histórica “La Viña de Naboth” que del ejército extranjero, entre Montecristi y Santiago “3 soldados fueron muertos y 2 oficiales y 13 soldados heridos”, es decir, una reducción de 18 hombres.

La participación militar de los pueblos del noroeste ha sido vital para la defensa de la soberanía de la República en los diferentes momentos históricos.
Sus mejores hijos abonaron con su sangre y fiereza, con machetes en manos, la zapata donde se levantaría la República Dominicana.


Por eso, desde muchos años atrás se afirma con justicia al definir a esta prometedora región del país, de que EL NOROESTE ES DONDE SIEMPRE VIBRA EL CORAZON DE LA PATRIA