Los diputados invirtieron la prueba

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Probaron que eran de otros los “malos pasos”
De buena tinta. Los diputados de Hipólito salieron respondones, y librados de hechas, cargaron a otros las sospechas. No se intentó siquiera asociarlos a un personaje de identidad dudosa; el llamado hombre del maletín. 
La confrontación del pasado lunes en ningún momento dio a entender que la sangre llegaría al río, pero sí confirmó que la mejor defensa es el ataque. No se replegaron, no se avergonzaron, no pidieron perdón. 
Al contrario, llevaron escopetas y dispararon con gran control y buena puntería.
La intención no fue herir a nadie, pero el movimiento cambió el orden de los factores. Los acusados de un momento a otro levantaron cargos.

Quisieron saber qué hacía en las oficinas del bloque un senador seguidor de Leonel que habían visto días antes. El hecho quiso negarse, pero imposible, pues con tantos ojos era irrebatible. 
La verdadera colindancia salió a relucir, y quedó demostrado que los que andaban en malos pasos no eran los unos, sino los otros. El burro no pudo seguir burlándose del conejo por “orejú”, y de ese estar en lo mismo, surgió una unidad que nadie apuesta dure mucho. El cazador cazado diría el defenestrado Frank Underwood.(diario libre)